jueves, 27 de noviembre de 2008

CRONICÓN DEL SECUESTRO DE SILVIA

La Rabia de Nelson Vargas
por Xavier Quiñones

Tiene Nelson Vargas Basáñez razones de sobra para ser feliz.

Muchas cosas le salieron bien en su vida. Apenas habían transcurrido cinco años desde que obtuviera el título de profesor en educación física, cuando fue nombrado en 1981, a los 39 de edad, presidente de la Federación Mexicana de Natación, una representación que le permitió colaborar en el diseño del Programa Nacional de Desarrollo del primer trienio de De la Madrid.
Paralelamente a su labor en la política deportiva este egresado del Instituto Nacional del Deporte creó por iniciativa propia una cadena de escuelas de natación que ostentan su nombre: "acuática nelsonvargas".
Pasaba de los cincuenta años y todavía se probó exitosamente como reportero y cronista durante los juegos olímpicos de Seúl y Barcelona.
Y alcanzó el cenit de su carrera de servidor público al nombrarlo el presidente Fox -frisaba ya los sesenta- titular de la Comisión Nacional del Deporte (conade), un cargo de gran relevancia en el organigrama del gobierno federal.

441 días han transcurrido desde que,
abruptamente, un suceso infausto hendió para siempre esa vida buena.

"¡ESO ES NO TENER MADRE!"

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Fuente: You Tube.

¡Cuánto tiempo ha pasado desde aquel 10 de septiembre de 2007, el día en que unos desconocidos secuestraron - empleando un método de bloqueo vial similar al estilado por las policías mexicanas- a su única hija Silvia Vargas Escalera!
En esta ocasión no fue Nelson Vargas el mismo que lloró sin consuelo, de cara al país, el último 10 de septiembre. Esta vez lo embargaba una rabia impotente en contra no de los secuestradores sino de las instituciones policiacas de la nación.
Estalló porque las autoridades le han dicho a la familia doliente que no tienen elementos para esclarecer el plagio.
Perdió la paciencia porque sólo el silencio ha respondido a la rogación de la familia a los secuestradores -propalada a través de los medios de comunicación-para que les regresen a la rehén que por estas fechas estaría cumpliendo apenas 19 primaveras, y la policía dizque nada sabe.
Debió perderla sobre todo porque ya no sabe bien a bien con quién está hablando cuando trata con las instituciones de procuración de justicia de México.
Por la creciente sospecha, expresada abiertamente el martes, de que los causantes de la pesadilla que lo está aniquilando podrían ser parte del gobierno mismo.

Y es que no es para menos.


BUENOS Y MALOS O VICEVERSA

Apenas la semana pasada fue arraigado un alto mando de la Secretaría de Seguridad Pública, Javier Herrera Valles, uno de los brazos derechos del secretario Genaro García Luna. Días atrás lo había sido el hermano, Arturo, también un comandante de la SSP a quien se consignó pocas horas después del arresto de Javier. Para complicar el escenario, los hermanos Herrera Valles señalaron a su vez al "jefe García Luna" como la cabeza de una red de corrupción y crimen al interior de la dependencia, y atribuyeron su desventura a su negativa a "colaborar". La esposa de Javier, Liliana Adame, declaró a la prensa el día 19 que su marido "no pudo declarar porque presentó problemas para respirar, los abogados pidieron que se certificara su estado de salud y resultó que tiene fractura de costilla por los golpes que recibió cuando lo detuvieron" (María de la Luz González, El Universal, 20 de noviembre).

Pero las más llamativas evidencias de los gruesos vínculos entre el crimen organizado y las instituciones mexicanas de pública, entre las más recientes, las proporcionan los arrestos del jefe máximo de la Interpol-México, Ricardo Gutiérrez, y de Noé Ramírez, quien apenas el 4 de agosto quedó separado de la conducción de la Subprocuraduría de Investigación de la Delincuencia Organizada (SIEDO).

Ramírez Mandujano había sustituido en dicho cargo al malogrado Santiago Vasconcelos, fallecido en el misterioso accidente del 4 de noviembre en el que también perdió la vida Juan Camilo Mouriño, el secretario de Gobernación (un cargo equivalente en otros países al de
ministro del interior).

En todos los casos se les sospechan a los detenidos vínculos directos precisamente con la delincuencia organizada. Lo peor: se les acusa de asignar agentes federales encargados de distorsionar adrede las indagaciones con el fin de encubrir a los malosos....

Para colmo, en una entrevista publicada el 23 de noviembre por el diario español "El País", el procurador general de la República y ex mandamás de la SIEDO, Eduardo Medina Mora, sugirió que en México persiste "el cimen organizado desde el poder" y un "modelo de delincuencia administrada" como tradición de gobierno.

Con tales antecedentes se puede comprender mejor la rabia de Nelson Vargas. ¿Así cómo saber quién es quién en las instituciones de procuración de la justicia? Ni quiénes son los buenos ni quiénes son los malos.

Si él mismo, Nelson Vargas, les había indicado "desde el principio" a las autoridades que su propio chofer, Oscar Ortiz González, debió ser considerado un sospechoso, y luego se pudo comprobar que dos hermanos suyos integraban una banda de secuestradores llamada "Los Rojos", se pregunta el ex funcionario del deporte porqué no investigaron tal vínculo, al tiempo que vertió dudas sobre la fuga de Raúl Ortiz González alias "El Azul" y "El Flaco" de un hospital de Xoco donde era custodiado por agentes federales.

SENALAMIENTOS CONTRA AUTORIDADES

"Lo asombroso e indignante es que [...] ni la SIEDO ni la PFP fueron capaces de ligar esta información" relativa a los hermanos Ortiz González -semi ironiza Nelson en el video de El Universal. "Entonces yo me pregunto" -prosigue: "¿Dónde está la tan cacareada tecnología de punta que nos dicen? ¿Dónde está la inteligencia?".

Restriega: "A un año dos meses no hemos obtenido información del teléfono celular desde el cual nos hicieron la primera llamada de negociación [...] No se pudieron rescatar entre otras cosas las huellas digitales de quien dejó abandonada la camioneta [en que viajaba Julia cuando fue plagiada], no se hicieron entrevistas a los pobladores [de la colonia] donde dejaron la camioneta. ¡No se hizo nada!".

Llegado a este punto espetó su amargura directamente al procurador general de la República y al secretario de Seguridad Pública, en estos términos:

"Es por todo esto que exijo a Eduardo Medina Mora y al ingeniero Genaro García Luna que resuelvan este caso. ¡Y resolverlo, es que encuentren a mi hija Silvia!". Y para que no quedara duda de su decisión de "morirme en la raya", planteó Nelson a nombre de su familia:

"Nos preguntamos si la razón por la que no quieren agarrar a los culpables es porque temen que resulten involucradas autoridades de alto rango de la PFP, SIEDO [y] AFI, como ha pasado en otros casos de secuestro y narcotráfico".

Hacia el final se comprometió Nelson a "seguir denunciando públicamente la ineficiencia de las autoridades, aunque estamos concientes de que peligra la integridad física mía y de mi familia". Terminó así, rendido a la rabia que lo consume:

"Si esto es nada [de indicios]: un hombre que trabajó dos años con nosotros y sabemos que sus hermanos son de una banda que ya ha hecho secuestros, ¿eso es tener nada? ¡Eso es no tener madre!".

LA ROGACIÓN


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Video: grupo reforma.___________________ Fuente: You Tube.

Antes de explotar Nelson contra las más altas autoridades policiacas de México, la familia Vargas Escalera lo intentó casi todo. Durante meses se ciñeron a las exigencias de los secuestradores de mantener la negociación al margen de los medios y la policía. Luego, a finales del verano, ensayaron una rogación pública a los delincuentes y hasta apostaron la camioneta que conducía Lucía al ser plagiada en una calle de la céntrica colonia Guerrero, con la esperanza de obtener nuevos datos mediante la recreación.
El 25 de agosto, ante los principales medios de comunicación del país, la esposa de Nelson, Silvia Escalera, empezó así la narración de la pesadilla;
"Mi hija, Silvia Vargas Escalera, fue secuestrada desde el 10 de septiembre del 2007. Silvia fue arrancada de su vida familiar y su vida escolar contando apenas con 18 años". A su espalda, una manta con una foto de la rehén completaba la mínima escenografía de una mesa recubierta con un lienzo de paño azul.
La manta ofrecía una recompensa a los secuestradores si liberaban a la chica. Y aferrada al micrófono, la madre forzada a perseverar ofreció y prometió: "Es por eso que el día de hoy, yo, Silvia Escalera, me permito, a través de su conducto [los medios], dirigirme a las personas que tienen a mi hija Silvia".
"Por piedad, les suplico que devuelvan a mi hija" -rogó con humildad. "Quiero decirles que el acuerdo sigue en pie, que sigue vigente. No habrá represalias y sí recompensa para quien nos dé informes y para quien nos la devuelva. A cambio el acuerdo sigue en pie: yo les doy lo que ustedes me pidieron y ustedes me devuelven a mi hija".

Rodeada por decenas de cámaras, la madre rota invocó lo sagrado ante los secuestradores de Silvia: "Gánense el cielo, devuélvanme a mi hija y todos quedamos en paz. Yo les pido a las personas que se la llevaron, que la cuidaron, que la alimentaron, que por favor establezcan contacto conmigo [...] Yo apelo a su humanidad. Ya que ustedes seguramente tienen a alguien que los quiera y seguramente tienen a alguien a quién querer, pues en nombre de Dios yo les pido: devuélvanme a mi hija"·
Era el 25 de agosto. Más de 350 menguadas lunas habían mantenido los Vargas Escalera el secuestro en una especie de secreto.
En una nota que anticipaba la conferencia de ese día (
La Crónica, 25 de agosto), el reportero Israel Yáñez recordaba la denuncia formal presentada inmediatamente por los familiares de Silvia ante la PGR, y la decisión posterior de "suspender temporalmente" una investigación que la PGR debe perseguir de oficio pero que en los hechos no se hace así, pues en México subsiste la tradición de dejar a los familiares la decisión de arriesgar a las víctimas durante una investigación policiaca.

Ese mismo día, horas antes de la rueda de prensa de la señora Escalera de Vargas, el diario
Milenio difundió una advertencia del investigador privado Eduardo Montiel, en el sentido de estarse sirviendo las bandas mexicanas de secuestradores de los datos ingresados por los jóvenes de la edad de Silvia en cibersitios como Hi5, MySpace y Facebook.

LLANTO DE UN DURO

Días después tocó turno a Nelson, en el aniversario del plagio de Silvia. Pública y formalmente colocada la familia por propia decisión al margen de la investigación, hasta entonces.
El pasado 10 de septiembre no era Nelson Vargas el mismo aguerrido de siempre.


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Video: El Universal . ____________________ Fuente: You Tube.

Ese día lloró como los hombres auténticos, desgajado de desesperanza.
Hendido por la muerte lenta de la ausencia, entre lágrimas volvió a rogar lo rogado por su esposa dieciséis días antes. En los videos se ve la misma manta en el trasfondo y en su rostro la misma tristeza incompartible. Pero si la esposa se mostró al empezar tan insólita campaña de ruegos a los secuestradores siempre digna, casi hierática, Nelson en cambio se derrumbó irremediable, dulcemente.
El país con el que tanto peleó y al que amó tanto lo vio llorar sin vergüenza ante los flashes.
"Necesito de la sociedad... necesito de todas las personas... de cualquier gente" -gimió entre sollozos incontrolables. Pareciera que Nelson acababa de comprender que quizá nunca volvería a ver viva a su niña.

Apenas poco más de un mes atrás, la policía había localizado en la cajuela de un coche abandonado el cadáver descompuesto del adolescente de 14 años Fernando Martí, secuestrado desde el 4 de junio. Transitaba con chofer y gurdaespaldas, mas ambos empleados resultaron asesinados por sus captores. La familia del multimillonario Alejandro Martí, su padre, un propietario de 118 tiendas deportivas y 30 gimnasios de lujo, había pactado y pagado un monto no revelado.
Ni siquiera pagar representaba por ende una garantía.
Entonces debieron comprender los Vargas Escalera que las probabilidades de Silvia son escasas.

DUBITATIVO EPÍLOGO

Una pregunta ineludible flota en el aire, a la vista de los escasos resultados de la indagación policiaca: ¿la PGR de veras se desentendió de la investigación del secuestro de la hija de Nelson, sólo porque la familia afectada les pidió a los policías no intervenir?
Porque una cosa es la no participación visible ni masiva de agentes uniformados y civiles, y otra muy distinta -y sin duda obligatoria para cualquier policía real del mundo- es proseguir la investigación con sigilo y de manera secreta.

Si no se investigó (sigilosamente) sólo porque la familia exigió su derecho natural de salvar a la joven, Medina Mora tendría sin duda una grave responsabilidad en el fracaso de la investigación sobre el plagio de Silvia Vargas Escalera.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

que grave!! es terrible que ya ni a "los influyentes" les tengan respeto...que nos espera a los anonimos...puf!!

Anónimo dijo...

Como es posible que en un pais tan hermoso como Mexico hayan personas que asesinen a inocentes, sin importar que esas personas son sus paisanos, personas inocentes que tienen padres, hijos, hermanos. Seres que no andan por el mundo pensando en hacerle mal a nadie, porque no perdonarles la vida? A eso ha llegado la sociedad Mexicana? No hay respeto a la vida,incluso se ha violado la inocencia de menores quienes han sido secuestrados y asesinados a sangre fria. Dios debe estar muy triste llorando por nuestro querido y sufrido pueblo mexicano.